17 Mayo 2008
Desde mi última publicación, hace ya más de un mes y medio escribí que no me encontraba bien y que tenía médico al día siguiente por la mañana.
Esa noche lleguá a casa del trabajo hecho un cromo y mi mujer enseguida decidió ir a urgencias y allí fuimos. El caso es que me ingresaron con un cuadro de neumonía y posibilidad de tuberculosis. Al final, el sábado 5 de abril una doctora residente mandó hacerme una ecografía del corazón y detecteron una valvula rota y esa misma tarde me operaron de urgencia. Salvé la vida por los pelos. He estado ingresado mes y medio con un puñado de antibióticos porque pensaban que todo había sido debido a una infección del corazón y ayer, por fin, me dieron el alta y ya estoy en casa.
Estoy muy agradecido a todos los que han hecho posible el que siga con vida.
Luis Granados
servido por Luis
2 comentarios
compártelo
2 Abril 2008
Hoy tenemos otro día para agradecer. ¿Y qué podemos agradecer? En principio el estar vivos o es que, ¿tenemos que escuchar un veredicto médico de que nos falta poco de vida para que empecemos a valorar cada momento que tenemos?
Así que agradezcamos este nuevo día y acojamos todo lo que nos depare, sean cosas negativas o positivas.
Anoche llegué valdado del trabajo, con escalofríos y debilidad. Esta madrugada me he despertado hacia las 5:00h con sensación de ahogo y he notado que tenía los pulmones algo encharcados y he echado algo de sangre en las flemas. Hace unos días que noto algún dolor por la parte izquierda de las costillas flotantes. He llamado para pedir cita para el médico y me han dado para las 9:20h de la mañana. Me siento fatigado después de subir los dos pisos hasta mi casa.
El caso es que estoy cubriendo una baja en el trabajo de un compañero que debe de llevar más de un año de baja y haber si la voy a coger yo ahora. Creo que es debido a que nuestro trabajo de repartidor en alimentación sudas y luego te quedas frío aparte de que´estos últimos días no ha dejado de llover.
Anoche pegué dos estornudos de aupa que me salieron del alma.
Yo sigo agradeciendo lo que tengo.
Podéis preguntar con razón si también hay que agradecer los malos momentos o las malas noticias. Creo que eso depende de la situación y de la persona pero cuando entras en esta dinámica de gratitud, agradeces todo lo que se te presenta en la vida porque es por algo.
servido por Luis
sin comentarios
compártelo
1 Abril 2008
Un nuevo día para ser vivido y para ser agradecidos por lo que tenemos y recibir las gracias por realizar actos de amabilidad.
Por ejemplo, ayer paré mi furgoneta para dejar pasar por el paso de peatones de una céntrica calle de Irún a un señor con bastón y con movilidad reducida. Me saludó dos veces, una al detenerme y la otra al terminar de cruzar y esta vez lo hizo levantando el bastón al aire en agradecimiento. Y es que vivimos demasiado deprisa como para detenernos y apreciar el momento. Yo también tengo que espabilarme si no quiero que me coja el toro del tiempo. Ayer terminé una hora más tarde porque a última hora tuve un pedido de quince cajas para llevar a un domicilio pero, unas veces se termina antes y otras, más tarde.
Hoy le he agradecido a mi encargado el que me hubiera traído los papeles del contrato para firmar. No tengo media jornada sino 70% como él dice.
Haber esta tarde que tal se me da.
Cuando he salido de casa esta mañana estaba lloviendo y en un principio no he puesto muy buena cara pero luego me he acordado de la gratitud y he agradecido la lluvia porque es vida, porque llena nuestros pantanos que nos abastecen para millares de cosas, nos limpia la atmosfera y las calles y es una bendición.
Seamos agradecidos porque por lo menos, no seremos lo contrario, desagradecidos.
Que tengáis un buen día y agradecerlo sinceramente, de corazón.
Gracias.
servido por Luis
sin comentarios
compártelo
1 Abril 2008
La enfermedad y el sufrimiento operan en realidad como bendiciones ocultas porque destrozan la complacencia propia de las ficciones que nos hemos creado respecto a nuestra vida y nos obligan a estar presentes en ella. A veces una lesión o enfermedad nos despierta el amor por la vida. Pocas situaciones nos inducen tanto a revisar nuestra vida como hallarnos en peligro de muerte. Muchas personas, y entre ellas nuestros seres queridos, realmente comienzan a vivir y a valorar la vida el día que les diagnostican una enfermedad grave.
Eso fue lo que le ocurrió a Josephine, una mujer encantadora que me contó su estimulante historia hace unos años. Tenia 77 años cuando la conocí y hoy sigue siendo una de las personas más vitales que conozco. Es tal su amor y su vitalidad que los ojos le brillan y da la impresión que resplandece. Su historia comenzó cuando se acercaba a los sesenta años. Los médicos le diagnosticaron un tumor cerebral maligno y le propusieron intervenirla unos días después. Entretanto, la enviaron a casa y le recomendaron descanso. Ella cuenta:
"Esos tres días fueron los peores y al mismo tiempo los mejores de mi vida. Me sentaba en la mecedora del porche de atrás para oír cantar a los pájaros y repasar mi vida. Sabía que de alguna manera mis frecuentes sentimientos de rabia y frustración y todas las veces que había tenido un comportamiento poco amable tenían que ver con lo que ahora me pasaba. Reía y lloraba, y comprendí que los acontecimientos de mi vida que en el momento en que sucedieron me parecíon tan terribles, muchas veces habían sido beneficiosos para mí. Y así es como se me ocurrió pensar que tal vez, eso mismo sucedería con mi tumor".
Llamó a sus familiares y les pidió que la vinieran a ver. Mientras los esperaba, les escribió una carta a cada uno agradeciéndoles todo el amor que le habían demostrado, todos los atentos favores y los muchos regalos que le habían hecho a lo largo de los años. Ellos llegaron un día antes de la operación. Por la mañana, la acompañaron al hospital, se quedaron con ella y le contaron historias y rieron hasta que se acabó la hora de las visitas.
Cuando se hubieron marchado, ella se quedó contemplando las estrellas por la ventana y comenzó a agradecer todo lo bueno que había en su vida. Se sintió tan llena de amor que comenzaron a rodarle lágrimas de gratitud por las mejillas. Recuerda:
"Me sentí totalmente inmersa en el amor, con una paz interior absoluta. Entonces, me pareció ver una luz detrás de mí y me volví para ver qué era; vi algo que me pareció una hermosa joven con el pelo suelto que me sonreía e irradiaba luz. Me dijo que era un ángel, que había sentido mi amor y nenía a asegurarme que todo iría bien; todavía me quedaba muchísimo tiempo para cumplir mi finalidad en la vida. Y añadió: "Recuerda que fue siempre tu amor y agradecimiento lo que te trajo la curación, Josephine. Eres bendecida". Cuando me abrazó cerré los ojos, y cuando volví a abrirlos ya había desaparecido".
Josephine se pasó el resto de la noche totalmente despierta, pensando en lo que le había sucedido y preguntándose cuál sería la finalidad de su vida. Después de meditar un rato sobre lo que realmente le gustaría hacer, comprendió que deseaba ser orientadora o terapeuta, y decidió que empezaría por enviar solicitudes a institutos para hacer realidad su sueño.
Por la mañana, cuando llegaron sus hijos, les dijo que ya no necesitaba operarse y les pidió que la llevaran a casa. El médico le recomendó encarecidamente que no se marchara y que se sometiera a la operación, pero ella insistió. Le prometió que volvería dentro de unos meses para hacerse otro examen y que lo llamaría si tenía algún problema. Y así lo hizo, aunque para entonces ya había recuperado su energía y vitalidad, y cuando los exámenes revelaron que el tumor, que era un poco más pequeño que una pelota de golf, había desaparecido milagrosamente, su médico y su familia lo celebraron con entusiasmo.
Extraído de DAR GRACIAS A LA VIDA del Dr. John F: Demartini Ediciones Urano.
servido por Luis
sin comentarios
compártelo
31 Marzo 2008
AGRADEZCO…
La cama en la que duermo.
El tejado encima de mi cabeza.
La alfombra de debajo de mis pies.
El agua corriente, el jabón y la ducha.
Mi cepillo de dientes, mi ropa y mis zapatillas.
Mi coche, la furgoneta del trabajo.
Mi trabajo, mi jornada laboral por las mañanas.
Mi frigorífico donde guardo fría el agua y la comida.
El tiempo, el sol, la lluvia, el viento y el mar.
Los pájaros, los árboles, mi bonsái, el césped y las flores.
Las tiendas que me facilitan lo que necesito.
Los restaurantes, las utilidades y servicios, los aparatos eléctricos.
Las revistas y los libros que lei y leo.
La silla en la que me siento y el pavimento por el que camino.
Mi música favorita, las películas buenas.
Mi teléfono y mi móvil que me conecta con las personas.
Mi ordenador, la electricidad que enciende mi vida.
Los viajes que he realizado.
El aire que me envuelve, los caminos y los semáforos que guardan el tráfico en orden.
A aquellos que construyeron nuestras casas y nuestros puentes y carreteras.
Mi mujer, hijo y perro.
Mis ojos que me permiten leer esto.
Mi imaginación, mi pensamiento, que pueda hablar, que pueda reir y sonreir.
Que pueda respirar, que estoy vivo, que soy yo.
Que haya una palabra que pueda cambiar mi vida y que esta sea gracias.
¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!
A La Reconexión y a las frecuencias que pone a nuestra disposición el universo.
A Douglas Harding, Richard Lang, Jan Kersschot, Tony Parsons y Eckhart Tolle por mostrarnos lo que en realidad somos.
A los cuentos y artículos que escribo.
A Internet, a los grupos yahoo, a los blogs y a la coctelera por facilitarnos y difundir nuestros escritos por la red.
A que pude ir al seminario del Dr. Eric Peral, lo que aprendí y la gente que conocí.
Mi nuevo trabajo de recadista.
(continuará)
servido por Luis
sin comentarios
compártelo
31 Marzo 2008
La gratitud puede enriquecer tu vida más que un millón de dólares. Para muchos sería fantástico ganar la lotería, poseer casas, carros y toda clase de lujos, pero todo eso no es suficiente. Tú necesitas el adecuado estado mental para disfrutar la vida, tú necesitas gratitud.
Tomar cada nuevo día como un regalo maravilloso es la experiencia más rica y no hay dinero que pueda comprarla. Un día más es una oportunidad más para ver los árboles, el cielo, las montañas; para disfrutar una taza de cafe caliente, para ver tu programa favorito, para salir a pasear, para escuchar música, para bromear con tus familiares o amigos. Ya seas una persona religiosa o no, el entender la vida como un obsequio te otorgará una actitud constante de agradecimiento, sosiego y armonía.
Es una tentación pensar que la gratitud llega al tener todo lo que uno quiere. Es una engaño asumir que alcanzarás la felicidad si tienes dinero, una familia hermosa y quizás una casa en la playa, porque aun así tu sabes que hay gente que a pesar de poseer todo eso es ingrata e infeliz y sin embargo hay gente muy pobre llena de gratitud por lo poco que ellos tienen.
¿De dónde viene este sentimiento, cómo crear gratitud?... El sentimiento de gratitud llega al mirar tu mundo de la mejor manera: con bondad, paciencia y perdón. El estado espiritual de agradecimiento llega naturalmente al valorar a la gente y a las cosas en tu vida. El sentimiento de gratitud es algo que tú puedes aprender y hacer crecer.
Detente, acércate y percibe el perfume de las rosas. Tú no puedes estar agradecido por algo que no notas o que no disfrutas. Necesitas inclinarte y apreciar a los seres y a las cosas que te acompañan, que te rodean. No es necesario ignorar la fealdad en el mundo pero es imprescindible concentrarse en lo bueno, en lo positivo, en los seres queridos, en los amigos, en tú mismo, en lo que posees -aunque sea poco-. Dar gracias es inherente a la verdadera apreciación.
Piensa y reflexiona continuamente en aquello bueno que te ha pasado. Observa lo agradable que se desarrolla y toma forma en tu vida porque aun en medio de las tragedias que todos en algún momento enfrentamos siempre hay un hilo de luz, algo o alguien por quien sonreír.
Cuando el contar tus bendiciones se vuelve un hábito diario la gratitud te permitirá una experiencia mas enriquecedora de la existencia.
servido por Luis
2 comentarios
compártelo
31 Marzo 2008
Hay una palabra que, cuando se expresan, tiene el poder más insondable para cambiar su vida completamente. Una palabra que, cuando ellas pasan por sus labios, será la causa de traer la alegría absoluta y felicidad a usted. Una palabra que creará los milagros en su vida. Una palabra que limpiará su negatividad. Una palabra que le traerá abundancia en todas las cosas. Una palabra que convocará todas las fuerzas y vibraciones en el Universo y moverán todas las cosas para usted.
La única cosa que está entre usted, su felicidad, y la vida de sus sueños, es una palabra...
GRACIAS
La gratitud es una de las más fáciles y la manera más poderosa de transformar su vida. Si usted se pone verdaderamente agradecido, usted magnetizará la alegría absoluta por todas partes por donde usted va, y en todo lo que usted hace. De hecho, sin la gratitud, nada puede cambiar en la vida. Su vida cambiará al grado que usted usa la gratitud y empieza a sentirse agradecido. Si usted simplemente es un poco agradecido, su vida cambiará un poco. Si usted agradece, su vida entera cambiará. Si usted vive la gratitud cada día, usted se volverá uno de los más grandes seres humanos en el planeta, y la luz de su vida manda nuestro mundo al levantamiento.
Los más grandes seres humanos que han vivido alguna vez nos mostraron la manera con la gratitud, y por su ejemplo las luces brillantes, se volvieron de nuestra historia. ¡Einstein dijo "agradézcale" cientos de tiempos cada día! Sabidurías antiguas que fechan miles de años atrás nos dieron la verdad sobre la gratitud. Cada religión habla de dar gracias. Todas las salvias y salvadores del mundo demostraron el uso de gratitud en todas sus enseñanzas.
De las miles de cartas que nosotros recibimos de las personas cuyas vidas que se han vuelto milagros después de experimentar El Secreto, cada uno de ellos ha hecho su estilo de vida a la gratitud. Es imposible ser negativo cuando usted está dando gracias. Es imposible criticar o culpar cuando usted está sintiéndose agradecido. Es imposible sentirse triste cuando usted está en la gratitud. La mayoría de las personas agradece esporádicamente, sin embargo, para cambiar su vida con la gratitud, una nueva manera de aprender a agradecer es lo que traerá felicidad ilimitada en su vida.
¿Así es cómo usted vive en la gratitud? Empiece su día sintiéndose agradecido. Simplemente agradezca la cama en que usted durmió, el tejado encima de su cabeza, la alfombra o enlosa bajo sus pies, el agua corriente, el jabón, su ducha, su cepillo de dientes, su ropa, sus zapatos, el automóvil que usted maneja, su trabajo, sus amigos, su refrigerador que guarda fría de comida. Agradezca el tiempo, el sol, el cielo, los pájaros, los árboles, el césped, la lluvia, y las flores. Agradezca las tiendas que le hacen tan fácil de comprar las cosas que usted necesita, los restaurantes, las utilidades y servicios y aparatos eléctricos que hacen su vida fácil. Agradezca las revistas y los libros que usted leyó. Agradezca la silla en que usted se sienta, y el pavimento en que usted camina. Agradezca su música favorita, La películas que le hacen percepción buena. Agradezca su teléfono que lo conecta con las personas, su computadora, la electricidad que enciende su vida. Agradezca sus viajes, el aire que lo envuelve, agradezca por todas partes. Agradezca los caminos y semáforos que guardan el tráfico en orden. Agradezca a aquellos que construyeron nuestros puentes. Agradezca su animal doméstico, sus hijos, sus amados, sus ojos que le permiten que lea esto. Agradezca su imaginación. ¡Agradezca que usted pueda pensar! Agradezca que usted pueda hablar. Agradezca que usted pueda reírse y puede sonreír. ¡Agradezca que usted pueda respirar! ¡Agradezca que usted está vivo! ¡Agradezca que usted es Usted! ¡Agradezca que hay una palabra que puede cambiar su vida!
¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!
Cuando más usted practica la gratitud, más profundamente usted lo sentirá en su corazón, y la profundidad del sentimiento es la llave. Más profundamente y atentamente usted lo siente, cuando más lo hace; usted traerá la belleza absoluta y felicidad en cada asunto. El reloj no pasa en su vida cuando usted practica la gratitud cada día y en cada momento y en cada oportunidad que usted pueda. Recuerde, si usted está criticando, usted no está agradeciendo. Si usted está culpando, usted no está agradeciendo. Si usted está quejándose, usted no está agradeciendo. Si usted tiene tensión sensible, usted no está agradeciendo. Si usted está apresurándose, usted no está agradeciendo. Si usted es de mal humor, usted no está agradeciendo.
Para entender el poder y la magia de la gratitud, usted tiene que experimentarla. ¿Así, por qué no empieza decidiendo encontrar 100 cosas por día y agradecer por ellas? Cuando usted practique la gratitud todos los días, no tomará mucho tiempo antes de que la gratitud sea su estado natural de ser, y cuando pasa; usted habrá abierto uno de los más grandes Secretos.
servido por Luis
sin comentarios
compártelo
31 Marzo 2008
Este es mi primer diario en la red y como podéis ver rondará sobre el asunto de la gratitud.
Todo se debe a que antes de ayer, sábado, compré un libro titulado ¡gracias!, así, como suena.
En la portada también dice de cómo la gratitud puede hacerte feliz y creo que en eso estamos todos, ¿no? En la eterna búsqueda de la felicidad o por lo menos, en mitigar en lo posible la infelicidad.
Yo, durante el día, prodigo multitud de agradecimientos y también los recibo.
Soy repartidor de alimentos a domicilio de un centro comercial pequeño y, al llevar las compras a las casas doy y recibo muchos agradecimientos y alguna que otra propina de la que estoy muy agradecido.
En siguientes post escribiré más sobre el agradecimiento y según vaya leyendo el libro me motivaré más para mostraros esta forma de vida que nos lleva y nos trae el equilibrio, la sanación, la curación y, por qué no, la felicidad a nosotros y a nuestro alrededor.
GRACIAS.
El autor del libro es Robert A. Ammons y está en ediciones B
servido por Luis
2 comentarios
compártelo